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Mindfulness, la práctica de moda, ¿te la vas a perder?

Vivimos en un contexto en el que nuestro estilo de vida es bastante patológico. Muchas personas enferman a causa del estrés crónico, nos sentimos atenazados por la incertidumbre, nos cuesta encontrar tiempo para relajarnos y para relacionarnos de una manera normal con los nuestros.


Pero no es sólo el entorno lo que nos hace sentir en una situación de amenaza constante. Muchas veces es el contenido de nuestra propia mente, esa cháchara mental contaminada de ideas, planes, pensamientos incesantes, rumiaciones, anticipaciones de lo malo que va a pasar, de todo lo que tengo pendiente de hacer…



Siento contarte que el ruido mental te acompañará toda la vida. Nuestra mente está diseñada para que siempre haya cosas en las que pensar, y en las que preocuparse.


La buena noticia es que puedes regularlo, puedes mitigar ese ruido. Puedes entrenar la capacidad de vivir más serenos. Puedes aprender a redirigir los contenidos de la mente a lugares más beneficiosos para ti. Aprender a llevarte mejor con lo que te ocurre. Y por supuesto, lograr reducir la angustia.


Mindfulness es mucho más que una píldora para desestresarnos. Es una forma de pensar y de estar en la vida. Es una forma de estar, centrados en el aquí y el ahora. La meditación es la herramienta que nos permite cultivar esta manera de vivir, entrenando nuestra atención a través de prácticas concretos de focalización en diferentes elementos del momento presente. La práctica de Mindfulness te permitirá entrenar el músculo de la atención, y eso sirve para muchas cosas buenas, como concentrarnos en el trabajo, o poder desviar la mente de contenidos mentales negativos.


Mindfulness no es la panacea que te aliviará del sufrimiento, pero sí es un enfoque que puede ayudarte a liberarte del mismo en el día a día. Esto no implica negarlo, sino aceptar que las cosas no son siempre como nos gustaría que fuesen, sino que son como son. Mientras tanto, puedes elegir no engancharte a rumiaciones, ni a esa pelea por querer que las cosas sean distintas.


A nivel científico, hay todo un campo de estudio alrededor de Mindfulness. Cada vez sabemos más de cómo la práctica continuada de Mindfulness produce cambios beneficiosos en nuestro organismo.


¿Cuál es la diferencia entre Mindfulness y meditación?


Mindfulness es una filosofía de vida, basada en la atención plena a todos los niveles. La meditación es una práctica, algo así como una técnica contemplativa que puede aplicarse desde diferentes filosofías y enfoques. En este artículo, me estoy refiriendo a la meditación que se practica dentro del marco de Mindfulness.


Meditar es dedicar un espacio de tu tiempo a realizar una actividad muy concreta. Llevar tu atención a lo que está ocurriendo en el aquí y ahora. Para eso, nos concentramos en llevar el foco a elementos concretos del momento presente: tu propia respiración, tus sensaciones corporales, los sonidos, un objeto visual, tus emociones, o cualquier otro elemento del aquí y del ahora que sea accesible por tu conciencia.


¿Qué te hace falta para empezar a meditar?


Empezar a meditar es fácil. Lo difícil es mantener y consolidar la práctica.


Si quieres beneficiarte del Mindfulness, tengo que decirte que no va a ser una tarea inmediata. Cada persona vive su propio proceso, y muchos abandonan en el intento. Pero…todo lo que merece la pena en la vida conlleva un esfuerzo importante. Dedicar unos minutos a meditar de vez en cuando, siempre va a ser una práctica recomendable. Pero los verdaderos beneficios se obtienen en la práctica a medio y largo plazo. Y para eso, necesitamos varios ingredientes esenciales: intención, compromiso, y paciencia. Mucha paciencia. Todo un reto en un mundo en el que todo corre prisa, en el que nos distraemos con cualquier cosa. En la que nuestro autocuidado siempre queda para el final del día, porque todo lo demás es más importante. Decide si quieres empezar a priorizar en tu salud mental y física. Si quieres darte el permiso de parar un ratito a conectar con la única realidad: lo que está sucediendo aquí y ahora. Te recomiendo que leas, que te empapes, que busques ayuda para guiarte en tus comienzos. Lo más probable es que te sientas bien con la práctica, que notes que empieza a cambiar tu manera de estar en el mundo, y te apetezca seguir meditando.


¿Cómo puedes empezar a practicar Mindfulness?


Es probable que todo esto te resulte muy apetecible, pero no sepas ni por donde empezar. Últimamente te encuentras expertos en Mindfulness en cada esquina, y no sabes quienes son fiables y quienes no.


Lo recomendable es que comiences a explorar la meditación de manos de un instructor formado y con experiencia propia en la práctica. Actualmente no existe una regulación ni una capacitación profesional reglada. Por tanto, cualquier persona podría dedicarse a enseñar a practicar la meditación. Infórmate antes de comenzar tu práctica, o acude a un centro que te ofrezca ciertas garantías de profesionalidad.


Si en tu caso, quieres utilizar la práctica de la meditación como un elemento terapéutico, lo mejor es que acudas a un profesional de la salud mental (psicólogos o psiquiatras) que se hayan formado en Mindfulness. Estos profesionales, sabrán adaptar la práctica a tus necesidades. Pueden instruirte y guiarte a lo largo de las sesiones de terapia (como un elemento más dentro de la psicoterapia), o incluirte en cursos o sesiones grupales. Además, ante determinadas dificultades o trastornos psicológicos, no sería recomendable la práctica de meditación, o bien debe realizarse bajo supervisión clínica.


Una buena opción puede ser formar parte de un programa grupal específico de Mindfulness de 8 semanas de duración, como el MBSR, o el MBTC (entre otros). Los realizan instructores formados en un programa perfectamente estructurado, y que se ha ido perfeccionando con el tiempo bajo el marco de una Universidad o institución. Las ventajas de introducirse en la práctica a través de estos programas o junto a un profesional de la salud, son la posibilidad de compartir la experiencia en grupo, la motivación que se genera, y la garantía de aprender de mano de profesionales formados y con experiencia que den una respuesta adecuada a las dudas y dificultades que se vayan planteando, además de ofrecer un espacio de seguridad para la práctica.


Cada vez se desarrollan más programas de Mindfulness, con aplicaciones específicos para cada tipo de objetivo, colectivo o problemática (adicciones, duelo, cáncer…).


También hay quienes se forman de forma autodidacta a través de libros, vídeos, y audios guiados. Aunque es el método elegido por muchos/as, no está exento de ciertos riesgos, como la posibilidad de que se disparen determinados síntomas, encontrarse con material de poca calidad (hay muchos charlatanes, como en todos los ámbitos), o abandonar al poco tiempo la práctica por falta de compromiso y de una orientación adecuada.


Te invitamos a darle una oportunidad a esta práctica que cada vez nos enamora a más personas.


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